Autores: Laila Ripoll y Mariano Llorente
Género: Teatro
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REPARTO (por orden alfabético)
EQUIPO
ARTÍSTICO
ARTÍSTICO
Laila Ripoll (Dirección), Arturo Martín Burgos (Escenografía), Luis Perdiguero (Iluminación),Almudena Rodríguez Huertas (Vestuario), Pedro Esparza (Música), Álvaro Luna, (Vídeo), David Roldán “Oru”, (Espacio Sonoro), Héctor del Saz (Ayudante de dirección), marcosGpunto (Fotos), Carlos García González (Diseño de cartel), Paz Producciones (Videoclip)
Siete mil españoles pasaron por Mauthausen. Los que sobrevivieron no llegaron a dos mil...
Hace ya sesenta años y todavía, a día de hoy, ni un triste monolito en nuestro país recuerda a los miles de españoles que dieron su vida por la libertad, asesinados por los nazis en el campo de concentración de Mauthausen.
Opinión:
La obra comienza con el protagonista, Paul Ricken, hablando a una grabadora. En esa grabación se dirige a sus hijos, a quienes pretende contarles su historia y justificar su pasado.
Ricken se presenta como un hombre calmado y apasionado por el arte y la literatura, y sobre todo como un padre amoroso. Es por eso que se siente en la necesidad de contarle todo a sus hijos y a responder sus dudas.
"Ingresé en el partido en 1932, convencido de que se trataba del único camino, el único modo de recuperar la dignidad y la esperanza. Convencido de que sólo así se salvarían del sufrimiento esos hombres humillados, esos ancianos arrugados y consumidos por el frío y el hambre, esas madres desesperadas, esos niños sucios de llanto y mocos, con la mirada dolorosamente triste, viejos en sus pocos años, niños famélicos con la mirada perdida que me atormentaban y me dolían en lo más profundo.
Sacrifiqué mi moral en beneficio del bien común. Sacrifiqué mis ideas, mi integridad, mi pureza. Sacrifiqué todo lo que de bueno y noble había en mí. [..]"
Sin duda lo que más me ha gustado de esta obra ha sido el peculiar sentido del humor con el que se habla de la muerte. Francamente, el humor negro también hace gracia, y esta obra lo demuestra. Aunque por supuesto ese no es el principal punto de la representación, si ayuda a amenizarla y a atraer la atención del público.
En las tres horas que dura da tiempo a reflexionar, a reír e incluso a soltar alguna lágrima, así que podría decirse que hay un poco de todo.
Creo que la intención de los autores de este libro era hacer comprender a la gente que aunque no podamos volver al pasado y cambiarlo, eso no significa que debamos olvidar lo sucedido; sino que debemos aprender de los errores cometidos para no repetirlos.
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